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Compartir vida, amor y riñones

Cesar
Donante de riñón
Florida
"Tenía dos riñones y doné uno... un riñón saludable... Hice lo que quería hacer y lo que debía hacer como esposo". - Cesar

Poco después del trasplante de riñón de Monica, se sorprendió cuando vio que su esposo entraba a la habitación del hospital. "Tienes un esposo fuerte y obstinado", le dijo la enfermera. Cesar debía estar descansando: acababa de donarle uno de sus riñones a Mónica.

Cuando Cesar le donó su riñón en vida a su esposa, fue el último capítulo de una historia de amor de décadas. La pareja llevaba 23 años de casados cuando la salud de Monica comenzó a fallar. Después de experimentar algunos problemas de salud en su tercer embarazo, Monica fue diagnosticada con enfermedad renal y tuvo que someterse a diálisis. Aunque la pareja amaba las aventuras, resultaba difícil viajar con una máquina de diálisis y bolsas que duraran lo mismo que el viaje. Se adaptaron a las limitaciones y esperaron que las diálisis fueran temporales. Para evitar los problemas cardíacos provocados por la diálisis a largo plazo, Monica necesitaría un trasplante de riñón.

Al principio, a Cesar no se le ocurrió realizarse las pruebas para ver si era compatible. Pensó que los donantes y beneficiarios debían ser parientes sanguíneos. Después de investigar, descubrió que podían ser compatibles aunque no fueran parientes. Cesar se realizó las pruebas y los resultados fueron lo que esperaba: era compatible con Monica.

El día de la cirugía, Cesar estaba más preocupado por Monica que por sí mismo. Al ser veterano del Cuerpo de Marines, estaba acostumbrado a vivir situaciones de peligro. Pero era diferente cuando se trataba de la vida de Monica. Su mayor preocupación era que Monica recuperara su salud. "Quería que todo saliera bien y ella viviera... Estaba concentrado en eso".

Finalmente, ambas operaciones fueron un éxito. En cuanto Cesar recibió el alta, fue a ver a Monica. Durmió en el sofá de la habitación del hospital hasta que ella pudo regresar a casa.

Antes y después de las cirugías, Cesar y Monica fueron pacientes ejemplares. Siguieron las indicaciones de sus médicos para preservar la salud de Cesar y garantizar el éxito del trasplante. Monica lo explica de esta manera: "Tienes que ser un buen paciente para que todo salga bien. Tienes que hacer exáctamente lo que te dicen, y eso es lo que hicimos".

Monica se encuentra bien. Ya no necesita diálisis. La vida de Cesar volvió a la normalidad hace mucho tiempo. Trabaja para mantenerse saludable, rema casi todos los días y realiza sus análisis de sangre de rutina. Cesar debe evitar ciertos medicamentos y solo puede beber con moderación, pero eso no lo desalentó. En su lugar, él y Monica disfrutan de la libertad que les ha brindado la buena salud.

Tres meses después del trasplante, el médico los autorizó a viajar. La pareja fue a Las Vegas. Sin máquina de diálisis, sin equipos de diálisis: ¡solo dos personas, unos riñones compartidos y mucho amor!

¿Desea conocer más? Obtenga información sobre la donación en vida y encuentre recursos del National Living Donor Assistance Center.

La historia de Cesar y Monica es cortesía del National Living Donor Assistance Center.

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