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Mujer joven con trasplante de hígado se mantiene fuerte corriendo

Oyni
Onyi
Beneficiario
Delaware
"Espero que la familia de mi donante sepa que estoy corriendo por ellos. Espero que alivie un poco su dolor al saber que su hijo o ser querido está en mí".

Cuando Onyi tenía cinco meses, su familia la trajo de vacaciones desde Nigeria a EE. UU. Lo que se suponía que sería un tiempo familiar juntos se convirtió en algo desesperante: Onyi se enfermó gravemente. Le diagnosticaron atresia biliar, lo que significaba que su hígado estaba fallando. Los médicos le advirtieron a la familia que necesitaba un trasplante de riñón y que debían quedarse en EE. UU. Era una cuestión de vida o muerte. 

Afortunadamente, solo cinco meses después, la bebé Onyi recibió el regalo de un trasplante de hígado. "Recibir la llamada fue glorioso", recuerda su padre, Fidel. "Fue tan maravilloso. Nuestra familia y amigos estaban tan felices. Creo que Dios lo hizo por nosotros".

Onyi se recuperó con rapidez y se mantuvo saludable. Luego, a los seis años, recibió una invitación que nunca olvidaría. La invitaron a unirse al equipo de "niños trasplantados" de su hospital en los Transplant Games of America. 

"Fuimos quince o veinte niños, y fue grandioso estar en una comunidad con esta experiencia compartida de la donación. Me rodeo de gente que entiende mi historia. Todos recibieron un trasplante o son familias de donantes. Tienen las mismas cicatrices que yo".

En los Transplant Games bianuales, los miembros de la comunidad de donación (beneficiarios, familias de donantes, cuidadores, profesionales y más) se unen para celebrar la vida. Durante toda la semana, los equipos compiten en eventos atléticos y recreativos. 

Durante su primer viaje a los juegos, Onyi eligió atletismo como uno de sus eventos, y desde entonces "corre por la vida". Ganó medallas e incluso comenzó a ser velocista en la escuela secundaria. Como corredora, se convirtió, literalmente, en la niña símbolo para la donación. "En la División de Vehículos Motorizados de Delaware, todavía puedes ver un cartel mío de los juegos", cuenta.

Pero su trabajo como promotora de donación la mantiene motivada y a buen ritmo. Onyi suele hablar para concientizar y contar la historia de la donación en la escuela, eventos mediáticos, discursos de apertura e incluso en la oficina del gobernador. 

"Cuando cuento mi historia", dice, "veo cómo cambian los rostros de las personas. Dicen: 'Ah, ahora veo por qué debería tenerlo en cuenta. Ahora veo que se trata de una buena causa'. Soy la prueba viviente de que la donación de órganos funciona".

Onyi y su familia no supieron más nada de la familia de su donante, pero aún así reconocen el regalo que les brindaron. Hace poco, Onyi y su familia celebraron su "trasplantiversario" número 17. Se reunieron en casa con pizza, fotorafías y plegarias para el donante y su familia. 

"Si pudiese hablar con mi donante, le diría que pienso mucho en él, que lo amo, y le diría a su familia que espero su dolor se haya aliviado al saber que llevo conmigo una parte de su hijo o ser querido". 

¿Qué le espera a Onyi? Planea seguir corriendo, estudiando, hablando y promoviendo. Quiere seguir difundiendo la historia del poder de la donación de órganos a través de sus acciones y sus palabras. También espera ser médica para retribuirle a la comunidad, al igual que los médicos y el personal de enfermería la ayudaron a ella y a su familia hace tantos años. Es su agradecimiento por la carrera que casi no sucede.

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